
El vóley necesita ser un deporte-espectáculo para crecer. La escasez de jugadas cortas e impactantes, fáciles de ver para cualquier ser vivo, hace que las infracciones se "suavizen" cada vez más. La apuesta es mejorar las defensas, desde el libero, tener rallys largos y achicar la brecha que existe entre la recepción y saque. Para que el show continúe el armado sólo debe ser un golpe.
El público prefiere un punto largo a una recepción, armado y ataque perfectos. El partido toma color cuando se pueden ver jugadas con mucho volúmen de juego, defensas por todos lados ante ataques potentes, armadores que corren por toda la cancha para poder habilitar a algún compañero y gente tirada por el suelo o la tribuna. Muy pocos disfrutan la rotación clásica de la recepción.
No hay manera de que un equipo se favorezca con un doble golpe intencional. No hay deporte que castigue un mal golpe. El vóley todavía sigue con reglas que la gente común no entiende. ¿Como se le puede marcar una infracción a alguien que le pegó mal a la pelota?, los errores en los golpes son parte del juego y se deben aceptar aquellos que no sean realizado deliberadamente.
¿Quién puede enviar la pelota a donde quiere con un doble golpe?. La justeza no aparece, tampoco la conveniencia. No hay razón para mantener una regla que va en contra del juego.
Uno de los principales problemas con los que se encuentra un árbitro es diferenciar esta infracción. Es, no es, es, esta mas o menos, si las cobro todas no juegan, son algunos de los pensamientos absurdos que se le pueden pasar por la cabeza y que terminan tirando por la borda un espectáculo deportivo.
La FIVB tendrá que dar un paso hacia el futuro en el próximo reglamento 2008-2012. La escencia del armador con un lindo golpe de manos alta no se va a perder.
Alejandro Tisera - www.mdqvoley.com.ar -
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