jueves, 12 de julio de 2007

Las peores estadísticas, las mejores expectativas

No siempre ganar es lo mejor y perder lo peor. Hay ocasiones en que lo importante es crecer más allá de los resultados. Las doce derrotas por la Liga Mundial dejaron un sabor amargo para el voley argentino. Este grupo se merecía al menos una victoria para fortalecer la confianza.

Pudo haber sido peor. Bulgaria y Polonia se veían como dos potencias invencibles para un equipo argentino que venía de un decepcionante mundial en el 2006. China estaba a nuestra altura y no se le pudo ganar. ¿Con el mejor equipo tal vez se hubiese conseguido algo?, no más que la gran experiencia que sumaron De Cecco, Aschemacher, Giachetta, Bengolea, Ocampo, Concina y Stepanenko y un Scholtis capitán y tercer máximo anotador de la fase regular.

Ya no están los Conte, Kantor, Weber o Elgueta. La apuesta de Uriarte es que aparezcan las nuevas figuras que lleven a la selección nacional a los primeros puestos. La mezcla entre experimentados y jóvenes no fue así porque Milinkovic y Giani no jugaron un sólo set a pesar de estar en la lista de la Liga Mundial.

No hay que asustarse. Este equipo va a mejorar casi por decantación. El espejismo que fue la Liga del 2006 en dónde se jugó con equipos que no habían clasificado al Mundial de Japón generó una presión extra para un grupo que tiene potencial para estar entre los ocho pero que no estuvo a la altura.

Argentina va a tener un grupo con experiencia y con muchos años para rodar. Mientras hay que aguantar que se vayan partidos que se podrían ganar, saques que no se pueden recibir, armados que no se pueden pegar, bloqueos que juegan en contra y ataques que se quedan en la red.

El futuro esta en manos de Uriarte y su grupo. Hoy es difícil hacer una crítica sobre el juego porque se apunta al futuro. Repetir aquel plan que tuvo Sohn con el equipo del '82 puede dar resultados. No descuidarse, las segundas partes no siempre fueron buenas.



Alejandro Tisera

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